a punto de parar

Cuatro horas y treinta y ocho minutos y contando algunos segundos, es el tiempo final de una larga y extenuante experiencia que me deja ansias de seguir aun mas adelante. El pavimento estaba hirviendo el suelo chocaba contra mis pies y de allí sentía como el impacto poco a poco iba adormeciendo mi cuerpo; a poco menos de dos horas la temperatura llegaba a 30 grados centígrados y el calor del cuerpo aumentaba cada segundo mas y mas.

Correr es una de las actividades que realizo, el haberme propuesto correr 42 kilómetros fue algo que desee hacer hace ya un par de años y llego el momento que se hizo realidad, poner el cuerpo a tal extremo esfuerzo fue algo que por instantes pensé que era una locura pero a pesar de las inquietudes fue un reto más que logre realizar.

Meses de preparación y finalmente llega el día, chequeando todo y revisando que todo esté en orden, ya la noche anterior comienza la angustia de no poder dormir por nervios, por excitación, por preocupaciones, etc. Ya chequeando la temperatura durante la semana sabría que sería un día muy caliente tal así que la máxima registró por encima de los 30 grados centígrados. Los primeros 5 kilómetros fueron un pequeño calentamiento para el cuerpo, ya a los 10 kilómetros tenía un ritmo bastante bueno, la temperatura estuvo hasta los primeros 21 kilómetros bastante tolerable pero ya después de 2 horas el majestuoso Sol resplandecía ofreciéndome su calor a medida que seguía cuesta arriba en los kilómetros, pero al llegar a los 25 kilómetros comencé a sentir síntomas de deshidratación por el calor del ambiente, cuerpo y pavimento; los músculos ya reflejaban cansancio y yo pidiéndole a ellos a continuar con un ritmo cardiaco un tanto elevado, los calambres y contracciones en las extremidades inferiores se hicieron presente dejándome saber que debía bajar un poco el ritmo dado a que a pesar de que mi condición cardiovascular toleraba el ritmo, las piernas se resistían a bailar al mismo paso. Proseguí durante los próximos 6 o 7 kilómetros batallando fuertemente las contracciones en las pantorrillas, cuádriceps, femorales, incluso en los arcos de ambos pies, mis dedos adormecidos y el parar era aunque irónico peor que mejor; el detenerme creaba en mi cuerpo el poder sentir que los músculos clamaban por agua y electrolitos para poder continuar operando, el problema que existía era que mi cuerpo a este punto solo desgastaba más de lo que ingería y por ende no existía suficiente para evitar los calambres, debía continuar moviéndome y seguir manteniendo un paso un tanto ligero para evitar que mis musculo contrajeran por completo, entonces mi ritmo de carrera bajaba y subía de acuerdo a como los calambres se presentaban; debía relajar mis piernas lo más posible y aguantar las punzadas de los calambres a su vez evitar poder tirar algún tendón o musculo relajándolas y crear alguna lesión que me evitaría terminar. La temperatura se convirtió en mi cruel contrincante en mi enemigo de carrera pero a pesar de saber que sufría un gran dolor y agotamiento físico algo dentro de mí decía continua, es una voz o una sensación que desde siempre he sentido cuando atravieso algún tipo de dificultad o debo sobrellevar algún tipo de obstáculo.

Para los últimos 8 kilómetros mi plan de carrera para nada servía, me di cuenta que no importa cuánto entrenes hay factores ajenos que no puedes predecir en este caso el sofocante calor que sentía mi cuerpo al moverse, la deshidratación extrema y aquellas 3.118 calorías que deje a lo largo de los 42 kilómetros; por lo general suelo consumir un aproximado de 1.860 calorías por día esto de perder más de 3.000 calorías en 4 horas y media era algo que mi cuerpo no había experimentado antes, hicieron de aquellos 8 kilómetros un reto dentro de un reto, recuerdo ver que pocos corrían mas que yo que muchos sufrían lo que yo sufría que era solo cuestión de seguir y no desistir y ves como alguno que otro te adelanta y al poco rato te da fuerzas a acelerar y los pasas tu ahora y te da un aire de victoria pero no dura mucho cuando vuelves a tener que bajar tu paso y ellos te alcanzan, ya para este punto poco importa que suceda, pero para mí existía aun algo que no me dejaba vencer y aunque pensaba que el ultimo kilometro seria un tanto gratificante me di cuenta que era tal e igual a todos los otros 41 que había dejado atrás, pero llegando el túnel final logre conseguir ese aire, ese vigor de poder decir ya llegue y se acabo la tortura y de pronto ves y sientes como tu cuerpo se hace ligero y ágil por unos instantes y cruzas la meta.

Hay cosas que aprendí en esta carrera y es que mientras termine de escribir esta línea ya es pasado, el instante que importa es el instante de “ahora” el que viene es solo otro ahora que es creado sin existir aun, aunque no logres comprender que lo que piensas y ocurre en un instante seguido a lo que haces ha sido creado por ti pero no existe a menos que tu lo crees previamente, el pasado ya lo viviste, y para cuando piensas algo y se hace realidad con la misma ya se convierte en pasado.

Lo que vives siempre es el presente no puedes aprender del futuro pues no existe pero si puedes usar de referencia el pasado para poder imaginar un instante grato tras otro instante grato.

Es importante porque a pesar de que sentimos en oportunidades que estamos derrotados pues solo lo estamos si tu mente puede imaginar semejante sensación y la manifiesta y de allí la haces realidad, a pesar de haber sufrido dolores y momentos no gratos en mi mente siempre me imaginaba cruzando el túnel corriendo y sintiéndome feliz.

En tu vida llegaran oportunidades donde deberás ver un futuro y traerlo como una meta final y cuando lo obtengas ya será en pasado, así que recuerda que lo que te deja la vida no es el principio ni el final sino lo que ocurre en el transcurso de la carrera y todo lo que creas en el punto medio es el instante que vives y el que es real.

Correré nuevamente y disfrutare nuevamente y es posible que mi cuerpo quiera desistir pero mi imaginación no lo permitirá, el dolor es solo físico la satisfacción es mental….

maraton

No acostumbro a escribir historias pero sentí que esto le servirá a alguien así que aquí les dejo una pequeña historia!

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7 comentarios en “a punto de parar

  1. flori dijo:

    Me encanto leer esta experiencia porque también soy aficionada a las carreras, aunque solo he participado en las de 10K. Y es toda una experiencia que nos va enseñando a medida que la vamos realizando. Me encanta correr., y al leerte recordé lo que se puede llegar a sentir.
    La primera vez que participe en una a pesar de haber entrenado tenia la duda de si podría terminar y al culminar supe que podía, esto me dio confianza para las demás.
    Gracias por compartir este relato, muy alentador.
    Un abrazo.

  2. veronica arantegui dijo:

    Simplemente excelente. Gracias por compratir esta vivencia, hacernos parte de ella y por ese mensaje tan espectacular que sabemos que es asi mas no lo practicamos.

  3. Alejandro Max dijo:

    Alfredo:
    Me gusto mucho como describes lo que vas sintiendo paso a paso durante la carrera.

    Además tu comparación con los momentos que nso tocan vivir cada día, realmente tus palabras me vienen muy bien en esta etapa de mi vida, asi que tu objetivo de escribir esta historia a alguien le sirvio.

    Y es hermoso la sensación de lograr el objetivo que nos proponemos, superarnos a nosotros mismos, te sentis volar, sentis que la vida es solo presente en ese instante y de hecho la vida es eso!

    Saludos!

    • Alfredo dijo:

      Alejandro primeramente gracias por pasar, si notas que te ha servido el relato pues ya estoy feliz de eso. Con respecto a lo que dices de la vida, es cierto hay que intentar no decaer cuando el mundo se viene encima y se que tu eres una persona luchadora y capaz, hay veces que en oportunidades palabras oportunas nos hacen el día enormemente bello y con ansias de devorarlo….lo mejor para ti campeón !

  4. candy rose white dijo:

    🙂 Hola
    Que te puedo decir , cuando esta delante de ti el camino que debes recorrer, por un momento puede asaltarte la duda de si podrás, solo cuando te enfrentas , y te atreves a hacerlo puedes saber que tan fuerte puedes llegar a ser, llega el momento en que te sorprendes a ti mismo venciendo temores dudas, esforzandote al máximo y la voz de SI PUEDO se escucha con tal fuerza dentro de ti que es todo lo que puedes oír.
    Sigo en el camino, ni yo misma me lo creo, eso si ¡Me duele todoooo amigo! (No se si manejo el acido lactico correctamente y temo algunas de sus consecuencias)
    Un abrazo

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